Las Cien Mejores Películas: 3. Casablanca (1942)

Seguimos con el repaso a la encuesta publicada por El Séptimo Arte sobre las cien mejores películas de la historia con la que clasifican en el número tres, “Casablanca”. Partiendo de la base de que cada uno tiene sus gustos, yo la hubiera puesto en el primer lugar, con todos mis respetos a “Ciudadano Kane”. Si, es verdad que técnicamente el filme de Orson Welles es mejor, que contiene más avances en la técnica y en el uso de la narrativa cinematográfica, pero, en el cine, no todo es eso y las sensaciones y la emoción (“Ciudadano Kane” es más bien fría) que deja “Casablanca” son incomparables.

El argumento es de sobras conocido: en la ciudad marroquí de Casablanca se dan cita todos aquellos que intentan huir de la barbarie nazi. El centro neurálgico de estos refugiados es un Café (con su casino clandestino en el interior) que regenta un misterioso norteamericano, Rick Blaine, buen amigo del cínico jefe de la policía, (francesa, ya que estamos en la época del protectorado). La llegada de una pareja, él, un héroe de la resistencia al nazismo y ella, que resulta ser el antiguo amor de Rick, buscando la manera de llegar a los Estados Unidos, es el detonante de que el equilibrio existente hasta ese momento comience a tambalearse.

La historia de esta película es una historia plagada de casualidades que dieron el mejor resultado posible. Para empezar, su propio nombre. En realidad, la obra de teatro en la que está basada, “Everybody go to Rick” (que posiblemente no conociera nadie de no ser por la película) no nombra Casablanca. Sin embargo, en esos momentos se estaba llevando a cabo una Conferencia Internacional entre los Presidentes de los países aliados en la ciudad marroquí y los astutos productores pensaron que ese nombre sería un buen reclamo para el público.

La segunda casualidad fue la elección de los actores. Aquí recae buena parte de la culpa del éxito de la cinta. Tanto Bogart como Bergman no fueron las primeras opciones, aunque en el caso de la sueca (la Warner tuvo que pedir su “cesión” a la productora con la que tenía contrato) pronto se decidieron. Sin embargo, en caso de Bogie fue diferente. De hecho, existe la leyenda (que he encontrado desmentida en otras partes) que Ronald Reagan (inexpresivo donde los haya y con una carrera cinematográfica perfectamente olvidable. Bueno, y presidencial también…). estuvo a punto de firmar para dar vida a Rick. Por suerte, no fue así y Bogart estaba perfecto en el papel de hombre desengañado, tanto en lo ideológico como en lo sentimental.

A ellos dos los acompañaban uno de los mejores repartos en papeles secundarios que se puedan encontrar: Paul Henreid (Victor Lazlo) haciendo el papel de héroe aparentemente solo preocupado por sus ideales, Claude Rains, como el prefecto de policía Renault, impecable como policía corrupto y cínico; Sidney Greenstreet, como Ferrari, el dueño de la competencia del Rick’s Cafe Americain; Peter Lorre, interpretando a uno de los pobres desgraciados que esperan y esperan en Casablanca y que sobrevive vendiendo salvoconductos a los refugiados….en definitiva, un elenco que clava a la perfección sus papeles. Una curiosidad: dicen que en ningún otro rodaje se oyeron tantos acentos diferentes y tan adecuados para los papeles: Bogart, como su personaje, era estadounidense; Bergman, sueca; Paul Henreid, austriaco (su personaje era checo), Conrad Veidt, que hace de oficial nazi, era, efectivamente, alemán (y exiliado a causa de los nazis, lo que es la vida); y Claude Rains era francés. Y eso sin contar a los empleados del Cafe y demás personajes que pululan por la ciudad.

La dirección estuvo a cargo de Michael Curtiz, que era lo que se llamaba un “director artesano”. A este tipo de realizadores (que no iban de estrellas) lo mismo le daban un guión para hacer Robin Hood y lo bordaban, que la daban una obrilla de teatro, sin guión perfilado y hacían una obra maestra.

Es lo que sucedió en “Casablanca”. Cuentan que el guión iba escribiéndose día a día. De hecho, parte del éxito de la interpretación de Bergman, dividida entre dos hombres, estuvo (dicho por ella misma) en que nunca supo hasta el final con quien se iba a quedar. A ellos les daban el guión por la mañana y así iban interpretando.

Igualmente, es imposible olvidar los diálogos creados por los guionistas, los hermanos Epsein (luego perseguidos durante la Caza de Brujas). Algunas de las mejores replicas de la historia se encuentran en esta película. Sería larguísimo poner ejemplos, lo mejor es volver a verla. A los amantes del cine “Siempre nos quedará Casablanca”.

Como anécdota podemos apuntar que, por ejemplo, en España se les olvido traducir en el doblaje un pequeño detalle: Rick estuvo luchando en la Guerra Civil española al lado de los Republicanos. Como con Franco hubiera estado mal visto decir eso (que en el original repiten hasta en dos ocasiones), lo cambiaron por la participación en la guerra en Etiopía en contra de los italianos.

Os dejo aquí una de las escenas más inolvidables del filme. A ver quién no siente la tentación de cantar la Marsellesa al verla.

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