«Cidade de Deus», la realidad que te conmueve

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Aunque las películas que contienen historias violentas no me agradan, ésta realmente me dejó sin palabras y con las expectativas en su totalidad superadas. Me habían comentado que era un filme «fuerte» y que estaba «muy bueno».

Y así fue como lo vi en mi clase de portugués, tapándome los ojos en dos de las escenas que me pusieron los nervios de punta. Contada de forma muy original, esta película narra la historia de una de las favelas de Rio de Janeiro (Brasil), Cidade de Deus, más peligrosas de los años 80.

Contada en primera persona, por el personaje Buscapé, la película está basada en la novela homónima, de las más importantes del Brasil de la década del 90, de Paulo Lins (quien ayudó en la producción del filme). Éste vivió en la cruel favela y contó en su libro una historia verídica.

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La novela fue publicada en 1997, y fue llevada a la gran pantalla en 2002 de la mano de Fernando Meirelles. La ficción deja todo su lugar a la realidad, y ésta se luce con su crudeza más pura.

El filme muestra cómo el narcotráfico se instala en la favela, y con él la violencia indiscriminada. A través de tres décadas, comenzando por la del 60, narra la historia del protagonista, un joven que vive en la favela y que es testigo de todo lo malo que allí ocurre.

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Interesado en la fotografía Buscapé comienza a sacar fotos de su alrededor, hasta que una de sus imágenes llega a un importante periódico, comenzando de esa manera su carrera como gráfico.

Una de las curiosidades del filme es que los actores, salvo Matheus Nachtergaele, Gero Camilo, Edson Montenegro y Seu Jorge, no eran profesionales de la actuación, sino habitantes de la favela. Recomendable, por no decir de visión obligatoria, para aquellos perdidos que todavía no la vieron.

Aquí puedes ver el trailer.

Un comentario en “«Cidade de Deus», la realidad que te conmueve”

  1. Algo que es digno de resaltar es la música compuesta por Ed Cortes y Antonio Pinto. Aunque existen piezas que no son de su autoría, la música le imprime el sello al ritmo de la película. El funk, fusionado con la samba, hacen que se «respire» el ambiente y la tensión de las favelas.

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