La precursora: “La noche de los muertos vivientes”

Ahora que parece que los zombies vuelven a aparecer por la gran pantalla, con la película de Fresnadillo28 semanas después” o con “El retorno de los malditos”, viene bien mirar hacia atrás y recordar una cinta que está considerada como la “inventora” de estos seres, al menos tal y como hoy los imaginamos.
 
La noche de los muertos vivientes (1968) dirigida por George A. Romero fue una auténtica sensación en su estreno y revolucionó todo el género de terror.  
 
El argumento era bien sencillo: los muertos regresan a la vida, esparciendo su misma condición a través de los Estados Unidos y atacando a los vivos para alimentarse de su carne. Trata sobre dos hermanos que van a un cementerio a visitar la tumba de un familiar. Durante su estancia uno de ellos es atacado por alguien que parece ser un demente. Pero claro, no lo es.

El otro hermano, en realidad, hermana, huye a refugiarse a una casa cercana donde encuentra a otras personas en su misma situación. Durante la noche se atrincheran reforzando puertas y ventanas mientras por la TV salen noticias sobre muertos que vuelven a la vida y atacan a las personas. Conociendo su situación el grupo intentara escapar, pero no les será fácil ya que se encuentran rodeados de zombies
 
Romero consiguió, con un presupuesto ínfimo comparado con los que se mueven hoy en día, crear una película que pronto se convertiría en icono entre los amantes de pasarlo mal en las salas de cine. Contó con un equipo técnico y artístico completamente desconocido antes del estreno del film. El guión, aunque básicamente sencillo, está perfectamente aprovechado, y el suspense atenaza al espectador durante todo el largometraje

Encontramos en ella escenas que luego se han copiado hasta la saciedad, desde la cómicamente macabra frase que Johnny le dirige a su hermana; «They coming to get you, Barbara«, hasta las insuperables escenas de los cadáveres caminando en la oscuridad del bosque y despedazando a sus victimas para devorarlas
 
La película fue rodada en blanco y negro, lo que se agradece ante la profusión de sangre que aparece en ella, ya que también se presenta como una precursora del gore.
 
A los extras que trabajaron en la película les pagaron un dólar y les dieron una camiseta que decía «I Was A Zombie In Night of the Living Dead!» (¡Yo fui un zombi en La noche de los muertos vivientes!)

La película fue seguida por tres secuelas: El amanecer de los muertos (1978), El Día de los Muertos (1985), y La Tierra de los Muertos (2005).

En 1999 la película fue nombrada «significativa culturalmente» por la biblioteca del congreso de los Estados Unidos y fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Películas.

Todo un ejemplo de como, con poco dinero y mucha imaginación, es posible crear una historia que permanezca para siempre en el subconsciente del público. Muchos no durmieron pensando en esos zombies, avanzando lentamente en busca de su alimento.

Os dejo este clip de la cinta. Si tenéis estómagos sensibles, no lo veáis.

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